"Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo. "
— José Ortega y Gasset
Sobre mi
Patricia Sanz
Neuropsicología y Terapia Gestalt
¿Cómo acabé aquí?
Mi camino en la psicología nació de la fascinación por el cerebro y la necesidad de comprender qué nos mueve. Tras años de especialización en neuropsicología, comprendí que el mapa técnico no era suficiente: el cerebro me daba el «cómo», pero yo buscaba al «quién». Fue la Terapia Gestalt la que terminó de transformar mi mirada, recordándome que no somos un conjunto de síntomas, sino historias vivas que necesitan ser integradas.
Hoy, mi trabajo es la unión de esos dos mundos: la precisión de la ciencia y la calidez del humanismo. Te acompaño a integrar tu mente con tu corazón, utilizando la atención como herramienta para transformar tu percepción, pero siempre abrazando con ternura tu historia y tus vínculos. Un espacio para dejar de reaccionar al pasado y empezar a recuperar el mando de tu propia vida.
El sentido de ir a terapia
Entiendo la psicología bajo esta premisa: no podemos comprender quiénes somos hoy sin atender a la historia que nos ha traído hasta aquí.
Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo a seguir adelante, incluso cuando algo por dentro nos pide frenar. Nos acostumbramos a cargar con el peso de lo que no decimos, ajustando nuestras necesidades al ritmo de los demás, hasta que un día el cuerpo o el ánimo nos recuerdan que ya no pueden más.
Hacer terapia no es buscar a alguien que te dé las respuestas, sino encontrar un lugar donde las preguntas no asusten. Es permitirte un momento de atención hacia ti para:
Nombrar lo invisible
Ponerle una palabra a esa sensación difusa que te acompaña y que, al no tener nombre, puede parecer más grande de lo que es.
Mirar de frente
Observar tu historia no como una carga, sino como un mapa que puede ayudarte a entender el presente.
Recuperar la responsabilidad
Dejar de reaccionar de forma automática a lo que te sucede y empezar a decidir desde un lugar más consciente y propio.
No se trata de «arreglar» quién eres, sino de permitirte ser, con todas tus contradicciones, en un entorno donde no hay prisa por llegar a ninguna parte ni expectativas que cumplir. A veces, el simple hecho de ser escuchado con una atención plena y profesional es el motor que inicia el cambio.
Preguntas y respuestas
1. ¿Cómo sé si realmente necesito terapia o si "mi problema es para tanto"?
No hace falta estar en una crisis profunda para acudir a consulta. A veces, simplemente sientes un malestar difuso, una sensación de estar desconectado de ti mismo o el deseo de entender
mejor tus patrones. Si sientes que algo interfiere en tu bienestar o en tu capacidad de habitar el presente, es motivo suficiente para consultar. No comparamos dolores; validamos lo que tú sientes.
2. ¿Cuánto dura un proceso terapéutico?
La psicología no es una ciencia exacta porque cada historia y cada estructura cerebral son únicas. No creo en los procesos con fecha de caducidad fijada de antemano. El tiempo lo marcarán tu evolución, tus necesidades y el ritmo en el que te sientas cómoda integrando los cambios. Mi objetivo es acompañarte hacia tu autonomía, no generar una dependencia.
3. ¿Qué diferencia hay entre este enfoque y una terapia puramente "de conversación"?
En nuestras sesiones, la palabra es fundamental, pero no es lo único. Al integrar la neuropsicología, prestamos atención a cómo reacciona tu sistema nervioso; y desde la Gestalt, atendemos a lo que tu cuerpo y tu emoción están diciendo en el «aquí y ahora». No solo hablamos de lo que te pasa, buscamos que experimentes una nueva forma de percibirlo y una nueva conciencia de ello para que así aparezcan cambios estructurales.
4. ¿Qué ocurre si en la primera sesión siento que no encajamos?
El vínculo es el motor del cambio. Es fundamental que te sientas segura y comprendida. Si tras nuestro primer encuentro sientes que mi forma de trabajar o mi personalidad no resuenan contigo, te animo a expresarlo. Parte de mi ética profesional es ayudarte a encontrar el lugar donde te sientas cómoda, aunque no sea conmigo.
5. ¿Es todo confidencial?
Absolutamente. El espacio de terapia está protegido por el secreto profesional y por un compromiso ético de confidencialidad total. Es un lugar seguro donde todo lo que nombres queda resguardado.
